Nov
23

I am Drácula, I bed you welcome

Viernes, hora pico de regreso. Diario, titular: “Murió el último descendiente de Drácula”. Y, claro, cómo no. Se me aparece delante el divino de Bela Lugosi:

¡Qué facha ese hombre! Si hasta las faccciones parecían hechas a medida para ese personaje. Buen dato el que arroja José Pablo Feinmann –quien se declara Lugosiano; yo soy Feinmaniana- en Pasiones de celuloide: “Frankenstein es mejor, pero es de Karloff. Lugosi rechazó el papel porque no tenía sex appeal. Porque era ‘más make up que actuación'”. ¡Eso es un actorazo carajo!

Me encanta cuando baja las escaleras, candelabro en mano. Yo me hago pis encima.

También hubo otras, pero más allá profundizaremos. Lo que me interesó profundo, y sobre lo que investigaría, es la historia del pobre desdichado que murió en la víspera.

Ottomar era un pobre anticuario. Hasta que en 1990 se hizo amigote de la princesa rumana Ekaterina Olympia Kretzulesco, que andaba por los 100 añitos, y lo adoptó, porque no tenía descendientes directos y no quería que la línea familiar de Tepes no tuviera continuidad. El tema es que le gustó la cara de de Otto (suena más familiar, y ya que me estoy entrometiendo en su vida me lo permito), porque “decía que tenía cara de rumano”, explicó alguna vez Ott. Entonces Ottie se convirtió en el nuevo heredero del temerario Vlad Tepes, uno que se ocupaba de “empalar” a sus enemigos. El asunto es que después de eso se subió al caballo del principado, compró un castillo, regenteó un restorán de comida medieval y lideró una campaña para promover la donación de sangre. Pero perdió todo y murió solo, pobre y triste.

Y la nota decía, con mucho tacto, que ese hombrecito que murió pobre y enfermo en Alemania, a los 67, era el único descendiente que quedaba de Vlad el “empalador” de Rumania. Ahora me vengo a enterar de que era adoptado…

TEMPORANEAS. Publicado el Viernes 23 de Noviembre de 2007
VERA DI TRENTO
Nació en Trento, Italia, un día de marzo.
El espíritu nómade –y enamoradizo- de su
madre la llevó a vivir tempranamente en la
Argentina. Y fue así que, luego de cursar sus
estudios de Licenciatura en Lengua Española
en La Sorbona, de París, regresa a Buenos
Aires para dedicarse a su pasión: las
imágenes. Es escritora, guionista y
realizadora. Gusta de la buena comida,
disfruta de safaris fotográficos
por la ciudad y, claro, ver
cine. En sus ratos libres
despunta el vicio y teclea
sobre imágenes, escenas
y palabras que la han
impactado.
veraditrento@gmail.com