No hay que recordarlo sino por lo que hizo. Ayer murió el actor, director y productor estadounidense Sydney Pollack. Supongamos que fue feliz, contento, rodeado de sus queridísimos, en su casa de Los Angeles. De cáncer, dirá el acta de defunción. Yo los invito a disfrutar de algunos fragmentos de su vastísima obra.
Y aquí, como actor:

Que a mi no me guste esta fecha y no pertenezco al grupo de los solos que defienden su soltería a ultranza'- no quiere decir que me mantenga al margen de lo que está pasando hoy en otros corazones enamorados. Por eso, maratón:
MGM emite un megaespecial de películas románticas todo chorreado de dulce de leche, cariño, afecto y corazoncitos pegados. Esta es la agenda:
Jueves 14 de febrero
12:00 Dirty Dancing
14:05 Infielmente casada
16:05 Alex & Emma
18:00 Cuando Harry conoció a Sally
Viernes 15
00:00 Días de Pasión
02:00 Cuando Harry conoció a Sally
4:10 Dirty Dancing
6:10 Alex y Emma
Viernes, hora pico de regreso. Diario, titular: Murió el último descendiente de Drácula. Y, claro, cómo no. Se me aparece delante el divino de Bela Lugosi:
¡Qué facha ese hombre! Si hasta las faccciones parecían hechas a medida para ese personaje. Buen dato el que arroja José Pablo Feinmann quien se declara Lugosiano; yo soy Feinmaniana- en Pasiones de celuloide: Frankenstein es mejor, pero es de Karloff. Lugosi rechazó el papel porque no tenía sex appeal. Porque era más make up que actuación'. ¡Eso es un actorazo carajo!
Me encanta cuando baja las escaleras, candelabro en mano. Yo me hago pis encima.
También hubo otras, pero más allá profundizaremos. Lo que me interesó profundo, y sobre lo que investigaría, es la historia del pobre desdichado que murió en la víspera.
Ottomar era un pobre anticuario. Hasta que en 1990 se hizo amigote de la princesa rumana Ekaterina Olympia Kretzulesco, que andaba por los 100 añitos, y lo adoptó, porque no tenía descendientes directos y no quería que la línea familiar de Tepes no tuviera continuidad. El tema es que le gustó la cara de de Otto (suena más familiar, y ya que me estoy entrometiendo en su vida me lo permito), porque decía que tenía cara de rumano, explicó alguna vez Ott. Entonces Ottie se convirtió en el nuevo heredero del temerario Vlad Tepes, uno que se ocupaba de empalar a sus enemigos. El asunto es que después de eso se subió al caballo del principado, compró un castillo, regenteó un restorán de comida medieval y lideró una campaña para promover la donación de sangre. Pero perdió todo y murió solo, pobre y triste.
Y la nota decía, con mucho tacto, que ese hombrecito que murió pobre y enfermo en Alemania, a los 67, era el único descendiente que quedaba de Vlad el empalador de Rumania. Ahora me vengo a enterar de que era adoptado


